Leonor García Vercillo, la artista pintense, detrás de las grandes maquetas en “Moria”
La serie “Moria”, de Netflix, se convirtió en las últimas semanas en uno de los fenómenos audiovisuales del momento: tiene el primer puesto en la plataforma y se posicionó en el Top 10 Global Semanal en producciones de habla no inglesa. Con Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth interpretando distintas etapas de la vida de la diva, la producción reconstruyó el recorrido de Ana María Casanova a través de escenarios, personajes y extensas maquetas que terminaron ocupando un lugar central en la narración.
Detrás de esas pequeñas grandes ciudades, teatros, cárceles y escenarios hay un trabajo artesanal que llevó meses de diseño, investigación y realización. En todo ese trabajo participó Leonor García Vercillo, oriunda de General Pinto, que es parte de Estudio Los Chinos, un taller de dirección creativa y artesanal que desde hace una década trabaja con maquetas, miniaturas, animación, dirección de arte y escenografía para producciones audiovisuales y publicitarias.
Para “Moria”, el equipo fue convocado por los responsables de arte de la serie con una premisa concreta: las maquetas no debían funcionar simplemente como una escenografía más, sino convertirse en parte de la historia: “Querían que cuenten una historia, que sean parte de la narrativa de la serie”, explicó Leonor a Democracia.
La propuesta implicó meses de trabajo. Primero fueron entre dos y tres meses de diseño, definición de escalas, tamaños y cantidad de piezas; después llegaron otros dos meses de trabajo intensivo en el taller, con un equipo de diseñadores y realizadores abocado a construir cada detalle. La pieza central fue una maqueta de unos siete metros de diámetro que recreó el centro de Buenos Aires, con el Obelisco, teatros y edificios inspirados en la ciudad real, pero atravesados por una mirada de fantasía.
El resultado fue un universo en miniatura cargado de detalles: edificios iluminados, terrazas, tanques de agua, carteles callejeros, semáforos, tachos de basura y otros elementos que podían pasar inadvertidos en pantalla, pero que forman parte de una construcción visual mucho más compleja.
Entre todas las piezas, Leonor destaca especialmente la maqueta del centro porteño: “Me da muchísimo orgullo, me parece que quedó increíble porque tiene muchas capas de detalles”, sostuvo. También resalta la recreación de la casa de Parque Leloir, que obligó al equipo a realizar un verdadero trabajo de investigación cuando la locación se definió pocos días antes de terminar el proyecto. Tuvieron que fotografiar el lugar y reconstruirlo para llevarlo a escala.
Pero el trabajo no terminó en el taller. Las maquetas también tuvieron su encuentro con las protagonistas. Sofía Gala fue una de las actrices que interactuó con ellas durante la producción y Moria Casán conoció el resultado durante el rodaje final. García Vercillo recuerda especialmente aquel momento en que la diva, después de ser presentada, la tomó de la mano y la llevó directamente hacia la maqueta para sacarse una fotografía: “La foto nos la vamos a sacar arriba de tu maqueta, no abajo”, le dijo.

De General Pinto al mundo de la dirección de arte
La historia de Leonor García Vercillo con el universo creativo también tiene una raíz familiar. Su tía, Tiki García Estévez, fue una reconocida vestuarista de otra época, también oriunda de General Pinto, que trabajó en producciones como “La historia oficial”, tuvo durante años un espacio dedicado a la moda, el vestuario, la escenografía y la fotografía, y estuvo vinculada a figuras de distintos ámbitos del espectáculo.
Para Vercillo, aquella cercanía fue mucho más que una influencia profesional. Cuando se mudó a Buenos Aires, estudió vestuario con su tía y durante algunos años trabajó como su asistente. Ese contacto temprano con los oficios creativos le permitió descubrir un universo que hasta entonces parecía alejado de los caminos profesionales más tradicionales.
“Con ella siento que descubrí un poco de chica ese mundo”, recordó. La experiencia también le permitió entender que existía la posibilidad de construir una carrera alrededor de la creatividad, de hacer algo diferente y encontrar allí una forma de vida.
Así nació un recorrido que desembocó en Estudio Los Chinos, un taller que lleva alrededor de diez años y desde el cual trabaja junto a un equipo de diseñadores y realizadores. La artista, que lleva unos quince años vinculada al mundo de las maquetas y las miniaturas, se ocupa de la dirección de arte, la coordinación del taller y la realización de proyectos.
El trabajo del estudio excede ampliamente el universo de las series y las películas. A lo largo de los años realizaron proyectos para marcas internacionales como Lego, Samsung y Motorola, así como para empresas y compañías reconocidas en Argentina como Fox, Tic Tac, DirecTV, Nespresso y Gallo. Además, participaron de propuestas vinculadas al arte, como una muestra realizada junto al artista Edgardo Giménez en el Malba, y de trabajos para vidrieras de marcas como Jazmín Chebar y la perfumería Juleriaque.
Ese recorrido explica, en parte, la versatilidad que García Vercillo reivindica de su profesión. No busca quedar atada a un único ámbito, sino mantener abierta la posibilidad de crear para distintos formatos y proyectos: “A mí lo que me gusta de este trabajo es que tiene la posibilidad de poder hacer cosas diferentes”, sintetizó.
“Me gustaría poder seguir haciendo mi trabajo como lo hago”, planteó en relación al auge de la inteligencia artificial, con la intención de incorporar las nuevas herramientas sin perder el lugar de la creación artesanal.
En este marco, el trabajo realizado para “Moria” resume buena parte del camino que Leonor García Vercillo construyó durante los últimos años: formación, oficio, curiosidad y pasión por crear. Desde General Pinto hasta los grandes sets de filmación, su recorrido encontró en las maquetas una manera particular de contar historias y transformar ideas en escenarios. (Fuente: Democracia)



















