General Villegas: Dago Gale volvió a jugar al rugby tras el grave accidente vial que cambió su vida
Tras el grave accidente vial que cambió su vida para siempre, el joven jugador de rugby, Dago Gale, volvió a ponerse la camiseta. Diez meses después de la amputación de un brazo, regresó a la cancha, comienza relatando Manuela Gómez, Comunicadora Social, quien puso en palabras la historia del joven que por su actitud ante la vida es un ejemplo de resiliencia.


La vida de Dago Gale cambió de manera abrupta a los 16 años. Circulaba en moto junto a un amigo cuando sufrió un grave accidente vial en uno de los accesos a General Villegas. La violencia del impacto le provocó una pérdida masiva de sangre y la amputación de su brazo derecho . Desde entonces, inició un largo y complejo proceso de recuperación física y emocional, atravesado por una certeza: el rugby, su gran pasión, seguía siendo parte de su vida.
El hecho conmocionó a la comunidad local, pero detrás del impacto inicial, Dago inició un camino silencioso, marcado por la rehabilitación , el aprendizaje y la aceptación de una nueva realidad.
“Estuve diez meses sin jugar. Apenas salí del hospital empecé con kinesiología y gimnasio ”, cuenta. La recuperación fue constante, aunque no siempre lineal. «Fue un sube y baja. Al principio tenía mucha emoción por querer seguir a toda costa. Las primeras semanas iba a ver a los chicos jugar, pero llegó un punto en el que emocionalmente me hacía mal . Era muy duro verlos desde afuera y no poder entrar».
El rugby había sido parte de su vida desde muy chico. “Empecé en la M8, jugué hasta los 12 y después retomé en la M16”, recuerda. Por eso, la distancia con la cancha no solo era física, sino también emocional.
Uno de los mayores desafíos fue reaprender gestos cotidianos . «Hubo muchas cosas difíciles, incluso hacer acciones simples como envolverme en una toalla después de bañarme. Pero lo más duro fue aceptar mi situación y asumir que voy a cargar con una discapacidad física de ahora en más. Aparece el miedo a ser diferente al resto», relata con honestidad.
En los primeros minutos posteriores al accidente, cuando cada segundo fue decisivo, apareció una figura clave: Carlos “Cali” Pascual, un bombero voluntario jubilado . Se encontraba a pocos metros del lugar y, al enterarse del impacto de la moto contra el guardarrail, acudió de inmediato. La escena era crítica: uno de los adolescentes había sufrido la amputación traumática de un brazo. Sin perder la calma, Pascual se enfocó en contener al joven, improvisó un torniquete con su propia camisa para frenar la hemorragia y coordinó acciones básicas hasta la llegada de la ambulancia, que resultaron fundamentales para salvarle la vida.
Luego acompañó a Dago hasta el hospital y permaneció allí durante las primeras curaciones. Su intervención quedó grabada para siempre como el primer eslabón de una historia que, contra todos los pronósticos, hoy tiene un capítulo de regreso y esperanza .

Sobre el accidente, los recuerdos para Dago son fragmentados. “Son imágenes borrosas: intentar ponerme de pie, una conversación en la ambulancia y el momento en que me ingresaron y me prepararon para la cirugía”. Con el tiempo, también llegó el agradecimiento. “ Pude hablar con el hombre que me socorrió y con parte del personal del hospital ”.
La primera sensación, asegura, fue clara: » Gratitud por estar vivo . El brazo pasó a segundo plano. La ficha tarda en caer». Aún hoy, el proceso de adaptación continúa. «Es frustrante, genera impotencia que se dificulten cosas básicas. La clave es la perseverancia y tratar de ver las cosas desde otro ángulo «.
El regreso al rugby fue posible gracias al acompañamiento del club y la confianza del entrenador, “Repo” Fenocchio, quien lo convocó para jugar en su equipo. El día del partido fue especial. “Fue hermoso, súper gratificante volver a hacer algo que disfruto después de tanto tiempo , y más todavía hacerlo con mis amigos”.
Pero para Dago, ese momento significó algo más profundo. » Fue un punto de quiebre . Demostrarme a mí mismo ya los demás que, a pesar de una adversidad, todo se puede. Si uno se propone algo, con sacrificio y ganas, se logra».
Con una madurez que sorprende para su edad, resume su experiencia en una frase que hoy funciona como motor: “ La vida es un 10% lo que nos pasa y un 90% lo que hacemos con eso ”.
La historia de Dago Gale no es solo la de un accidente ni la de una amputación. Es la de un joven que, con el apoyo de su entorno y una enorme fortaleza interior, decidió volver a levantarse y hacer lo que ama, incluso cuando el camino parecía imposible .



















