OPINIÓN: «Hablemos de Seguridad» (Por Darío Valle *)
Se define la seguridad como aquel estado de ausencia de riesgos —sean materiales,
físicos o psicológicos—. Ante esta realidad, el Estado tiene la obligación ineludible de garantizar que dichos riesgos se reduzcan al mínimo posible, valiéndose, fundamentalmente, de la prevención. Sin embargo, desde hace tiempo las autoridades parecen hacer oídos sordos a esta responsabilidad.
Desde hace décadas, la Provincia de Buenos Aires se ha olvidado del interior, y aunque parezca una aclaración evidente, el partido de General Villegas también forma parte de la provincia. A menudo da la impresión de que el municipio solo cobra relevancia a la hora de la recaudación fiscal, siendo escaso el retorno en recursos destinados al bienestar de los ciudadanos y, en particular, a la seguridad. La inseguridad no es únicamente el delito en la vía pública: las vidas que se pierden debido al deplorable estado de abandono de rutas y caminos constituyen también una forma de inseguridad estatal, que cobra vidas humanas más allá de los cuantiosos daños materiales.
Ahora bien, la teoría sobre la seguridad resulta impecable en el papel, pero cabe
preguntarnos: ¿qué hacemos mientras tanto? La respuesta es concreta: hacer
prevención. Pero, ¿en qué consiste realmente la prevención, quién debe ejecutarla y de qué manera podemos colaborar los vecinos?.
En primer término, el rol protagónico le corresponde al Estado, mediante el diseño y la aplicación de políticas públicas de inclusión, generación de empleo y, de manera fundamental, educación. En un segundo escalón se ubican las Fuerzas de Seguridad, cuya labor debe enfocarse en intensificar el patrullaje y la presencia en zonas críticas, garantizando así una respuesta ágil ante situaciones de emergencia.
Por su parte, el Municipio desempeña un papel clave a través de la Guardia Urbana,
supervisando el orden en el espacio público, y del Centro de Monitoreo (CMM),
quien debe vigilar y alertar de manera temprana sobre cualquier alteración del orden.
Asimismo, la administración municipal debe fiscalizar rigurosamente el cumplimiento de las leyes provinciales y ordenanzas sobre el expendio de bebidas
alcohólicas, e intervenir ante la venta o prestación de servicios ilegales. Del mismo modo, el área de Servicios Urbanos contribuye de forma directa a la seguridad mediante la poda correctiva del arbolado urbano para recuperar la visibilidad, la limpieza de los espacios públicos y el mantenimiento de un alumbrado eficiente.
A esta cadena de responsabilidades se debe sumar el Patronato de Liberados, cuya principal función es evitar la reincidencia delictiva mediante herramientas reales de inclusión y un seguimiento efectivo de las personas que han cumplido condenas.
Finalmente, ¿cuál es el rol de los vecinos? Como comunidad, debemos comprometernos activamente: denunciar situaciones sospechosas o la presencia no
habitual de personas y vehículos extraños; organizarnos en redes de alerta temprana o grupos comunitarios (WhatsApp); participar en los Foros de Seguridad; y mantener los frentes de nuestras viviendas limpios e iluminados.
Por encima de todo, resulta indispensable cumplir y hacer cumplir las normas cotidianas: el orden y el respeto mutuo son la base para desalentar delitos y faltas menores, principio en el que se
fundamenta la conocida Teoría de las Ventanas Rotas.
La seguridad la construimos entre todos, pero exige un Estado presente, que
devuelva en obras y servicios la contribución de sus ciudadanos, y una comunidad organizada que no renuncie a su derecho de vivir en paz.
(*) Crio. Insp.(R.A) – DNI 23137701















