50 años formando generaciones: el Jardín María Inmaculada celebró sus Bodas de Oro

Uno de los momentos destacados fue el descubrimiento de una placa conmemorativa aportada por la Municipalidad de General Villegas, a cargo del intendente Alegre, representantes legales de la institución y el padre Tomasz Wargocki, quien tuvo a su cargo la bendición. También se descubrió una placa entregada por un grupo de exalumnas como testimonio de su paso por el Jardín.
La celebración, prevista inicialmente en el playón, debió trasladarse al salón parroquial debido a la inestabilidad climática.
Durante el acto, la directora del Jardín, María Patiño, destacó el valor de la memoria institucional y el papel de las personas que hicieron posible estos 50 años.
“A esta noche tan especial, en la que celebramos con emoción, orgullo y gratitud los 50 años de nuestro querido Jardín María Inmaculada”, expresó, y señaló que la celebración representa “mucho más que una fecha: es encontrarnos con nuestra historia, recordar a quienes dieron los primeros pasos y agradecer a todas las personas que hicieron posible llegar hasta aquí”.
En ese sentido, Patiño remarcó que “una institución educativa no se construye solamente con paredes y salas, sino con personas, con vínculos, con sueños compartidos y con el amor que se pone en cada una de las cosas que hacemos”.
Por su parte, el representante legal Alfredo Andrade puso el acento en el compromiso de quienes hicieron posible la continuidad de la institución a lo largo de las décadas. “Una institución que nació desde el amor de muchísimas personas”, sostuvo, antes de agradecer a quienes trabajaron en ella a lo largo de su historia.
Andrade también planteó la necesidad de mirar hacia adelante y mantener el horizonte educativo de la institución: “Qué paz, qué tranquilidad nos da tener un faro, una guía. Nuestra querida santa Mamá Antula”. En esa línea, sostuvo que el desafío es “ir a la vanguardia educativa, siempre tratar de aprovechar el potencial de los niños y las familias, pero nunca perdiendo de vista su legado”.
Al tomar la palabra, el intendente Gilberto Alegre destacó especialmente el valor de la educación inicial y el papel que cumplen las familias y los docentes en las distintas etapas de formación.
Alegre sostuvo que “el trabajo que hacen las maestras jardineras es enorme. Quizás el más formativo, porque a través de los juegos y la educación integran a los chicos a la educación”.
En su discurso, también remarcó que la educación es un proceso compartido entre la escuela y las familias y que los padres también atraviesan un proceso de aprendizaje junto a sus hijos. “Los padres no nacen sabiendo cómo se acompaña o se educa a un niño en edad inicial. No sabemos, aprendemos”, afirmó.
El intendente puso además el foco en uno de los principales desafíos de la educación actual: fortalecer el vínculo entre las familias y los docentes y preservar el rol de la escuela en la formación de los niños.
“La educación no debe ceder de ninguna manera y bajo ningún punto de vista los objetivos para los cuales está formada”, sostuvo Alegre, al considerar que la articulación entre familia y escuela resulta fundamental para acompañar el crecimiento de las nuevas generaciones.
En otro tramo de su intervención, destacó el lugar que el Instituto María Inmaculada ocupa históricamente en la comunidad de General Villegas. “La educación fue una de las guías de nuestra sociedad”, afirmó, y recordó el papel que la institución tuvo durante décadas en la formación de jóvenes de General Villegas y la región.
Alegre reafirmó además el acompañamiento de la Municipalidad a la institución y destacó la importancia de sostenerla como parte de la oferta educativa local. “Cuando yo fui intendente, nunca acepté que se creara en General Villegas otra carrera de formación docente, porque yo siempre dije que no había que competir con el Colegio de Hermanas, que había que fortalecerlo”, recordó.
Finalmente, vinculó los 50 años del Jardín con la responsabilidad de construir el futuro desde la educación y los valores. “En los padres de todos los alumnos del Instituto María Inmaculada está el futuro de nuestra patria”, afirmó.
Y al cerrar su mensaje, convocó a continuar ese camino: “Tenemos que seguir ese ejemplo para nuestra gente, para nuestras generaciones y para nuestro futuro”.
Las Bodas de Oro del Jardín María Inmaculada fueron una oportunidad para volver sobre cinco décadas de historias compartidas y, al mismo tiempo, reafirmar el compromiso con una institución que continúa siendo parte de la vida educativa y comunitaria de General Villegas.























