La bondad de la tierra en nuestra zona, capaz de dar alimento en el lugar menos pensado
Estas imágenes resultan comunes a simple vista, y hasta carecen del factor sorpresa, justamente porque este fenómeno es algo absolutamente común.

Tanto que ante la caída de una semilla, como puede haber ocurrido en este caso, si un pájaro no la come o el agua no la arrastra, germina y lógicamente, de prosperar pasa a producir nada más y nada menos que alimento.
Plantas de maíz allí donde un camión perdió unas semillas, calabazas contra los tapiales hasta donde el viento las arrastró, tomates «guachos» creciendo sin saber cómo en determinado lugar. Sobran los ejemplos en una planicie que es tan rica como poco tenida en cuenta en ese sentido.
La nuestra es una zona en la que, si profundizamos apenas un poco, sin necesidad que la cuestión alcance el rango de filosofía, se podría producir alimento para otros lugares, no tan lejanos donde las propiedades del suelo no son tan generosas, lo que a su vez significaría para nuestras sociedades trabajo, dinero fresco; en consecuencia un circuito económico financiero, laboral prácticamente ilimitado, un verdadero círculo virtuoso.
No se necesita mucho, decisión y voluntad, el resto llega solo.
Al mismo tiempo, mucha gente, lo implementaba aún más cuando por ejemplo INTA entregaba gratuitamente semillas e insistía con la difusión prácticas de este tipo, tiene su propia huerta.
Un detalle más que se corre del punto en el que hacemos foco con esta publicación, no faltará quien sostenga que a partir de esta nota irán por la planta de zapallos que motivó este artículo. Puede suceder que en cuestión de horas no quede nada, pero también es para pensar el por qué damos por descontado que ante la exposición de algo tan útil y noble todo debe continuar de la peor manera. Ciertamente en algo estamos fallando como sociedad.
Nosotros preferimos ser optimistas, es más, este alto en el acelerado ritmo que vivimos, nos lleva a pensar que tal vez alguien se contagie, se anime y lleve a cabo este acuerdo hombre naturaleza que resulta tan saludable. Si así sucede con al menos un lector, habrá valido la pena.
NdR. la planta crece y ya dio sus frutos a un costado de uno d elos accesos de General Villegas.






















